
Mi amado Señor, en cada anochecer esperamos este momento, donde la oración intima contigo, se convierte en comunión de alabanza
y agradeciniento por todas tus bendiciones y beneficios que nos concedes a diario.
Amado Maestro que tu gracia siga tocando nuestros oídos y nuestras lenguas para poder escucharte y nosotros hablarles de Ti a los quienes nos rodean.
Gracias por dejarnos que te confesemos nuestras penas y te contemos nuestras necesidades; nuestros sueños, los proyectos y planes para esta semana que nos has concedido comenzar.
Sentimos por estos momentos el calor de tus santas manos cuando tomas las nuestras, gracias Señor por todo, e impartenos tu santa bendición para descansar en tu tranquilidad y paz...
Amén




































