Mi Amado Jesús, concédenos la gracia y permítenos en esta noche que llega, que al cerrar nuestros ojos, estemos predispuestos para
abandonarnos en tu santa y fraterna presencia, para que podamos descansar y reparar nuestros espíritus perturbados de todas aquellas cosas del mundo que vivimos y no llegamos a entender.
Gracias Señor, por tu infinito amor que nos sosiego y hace que nuestros corazones se sientan libres de todas dudas, rencores y resentimientos, dispuestos para amar y servir.
Bendito Seas por siempre mi Señor, porque eres nuestro amado Salvador!!.
Muchas gracias Jesús, por regalarnos la dicha que nos permites dormir al abrigo de tu divina misericordia... Amén.




































