Mi amado Señor, agradecidos por tu disposición de que nos encontremos contigo,

para ofrecer nuestras oraciones de alabanzas, cuando la luz del día se apaga y arriba la noche con sus profundos silencios . Gracias amado Señor por el regalo de tu Santo Espíritu, que derrama en nuestras vidas, paz y armonía.
Gracias porque como hiciste con tus discípulos, nos llamas a cada uno por nuestros nombres, nos conoces desde toda la eternidad y tu mirada nos acompaña en todo momento.
Amado Señor, gracias porque a través de la oración nos enseñas a poder desmenuzar la Palabra y descubrir la verdadera voluntad de nuestro buen Padre Dios, dando testimonio de ella. Con tu gracia nos disponemos a recuperar nuestras fuerzas con un descanso reparador, rogando que siempre se cumpla tu Palabra en nuestras vidas, porque solo tu tienes palabras de vida eterna Señor...
Amén.