En este gran día de fiesta, el cual no es un día mas, sino es fiesta plena en el cielo y la tierra, porque celebramos y conmemoramos la natividad de nuestra Santísima Madre, la
Virgen María, ofreciendo a ella nuestro terreno peregrinar.
Gracias, señor Jesús y Madre Virgen , por vuestras presencias permanente y por acompañarnos guiando nuestras vidas y nuestro caminar con fraterno amor, porque son la razón y el gozo de nuestro ser.
En la plena disposición de poder descansar reponiendo nuestros fuerzas, acudimos a ti Santa Madre rogando tu amparo y protección, acompañados con la bendición de tu amado Hijo Jesús ...Amén.




































