Oh mi Señor y mi Dios, bendito y alabado seas por siempre y te doy gracias por embotar mi corazón de paz y alegría, permitiendo
experimentar tu eterna misericordia y por enseñarme a ser también misericordioso con quienes necesitan ser perdonados, para las personas que me hacen daño con sus comportamientos, ayúdame mi muy amado Señor para que al despertar sea una mejor persona, con aptitudes y entrega, no juzgando ni condenando, perdonando y compartiendo, para así recibir el gran premio y ser llamado hijo del Altísimo.
Con tu bendición y el amparo de nuestra Madre, la Virgen, refugio de todos nosotros, me dispongo a descansar en paz y bien...
Amén




































