Amado Señor, te elevo y te ofrezco mi sincero agradecimiento, porque todos días a esta hora me concedes la dicha y el sublime momento de oracion y de reflexión... por tener la gracia de estar contigo en comunión

y alabanza, te agradezco por estar de manera constante en cada instante de mi vida.
Amado Señor, tu que todo lo puedes, te invoco para que siembres en mi corazón todo lo valioso y bueno, infunde en él sentimientos de amor, entrega, compromiso y fidelidad, los mismos valores que sentían por Ti y tu Reino, esas santas mujeres a quienes Tú llamaste con cariño para que fueran las primeras evangelizadoras, pido Señor, tener siempre la luz y el soplo del Espiritu Santo para poder y saber proclamar tu Evangelio con mi testimonio, llevándote a lugares donde no sepan, ni conozcan de tu amor y perdón y para los que aún no conocen la inmensidad de tu amor, Amado Señor, gracias por llamarme por mi nombre, porque desde toda la eternidad me conoces y sabes de mi.
Por estos momentos de reposo, déjanos tu bendición para que poder conciliar nuestros descanso, teniendo inmensa paz, mucha tranquilidad, gran serenidad, sincera confianza y buen discernimiento...
Amén.