Amado Señor, otra noche llegó acompañando el sublime momento de nuestro encuentro íntimo de oración, comunión y reflexión,
donde te agradezco por todos tus beneficios porque desde siempre me conoces y me llamas por mi nombre, por tu bondadosa mirada donde me muestras tu infinito amor que me prodigas como a un niño, agradezco tu misericordia y tu cuidado, porque te necesito cada día más.
Amado Señor, enséñame a mirar con ojos inocentes, a saber que en los momentos de sosobras e incertidumbres Tú estás allí, gracias por hacerme crecer en la vida, en el amor, en la Palabra, por crecer en Ti, en tu santidad y tu gracia.
Que tu luz toque mi corazón, transformándolo de un corazón de adulto a un corazón de niño, en donde reinan la humildad y la alegría, para ser merecedor de tu dones.
Mi muy amado Señor, bendice, cuida y ampara a nuestros seres queridos, en especial a los niños, a todos los que están cerca y los que se encuentran lejos de nuestros afectos.
Quédate Señor entre nosotros como siempre lo haces, así nuestro descanso será más reparador, sabiéndonos ungidos con tu santa bendición...... Amén.




































