Amado Jesús, hoy me invitaste a que te siga, como lo hiciste con Mateo quien sentado a la mesa de recaudación de impuestos, al pasar

lo miraste y le dijiste, ..."Sigueme "...y él te siguió, que tu Palabra y tus gestos sean signos, en esta noche a meditar todo aquello que me impide seguirte y ser verdadero discípulo tuyo.

Amado Jesús, Tú que eres la misericordia infinita, fuente de vida insondable, que tu amor inunde todo el mundo concediénos la gracia de reconocer, mejorar y enmendar nuestros errores, purificando nuestras mentes y nuestros corazones para que cada proceder, acto pensamiento, obras y palabras sirvan solo para alabanza y gloria tuya y la de tu Reino.

Amado Jesús, concédenos el sublime abrigo de tu espíritu para nuestros sueños, reconfortando nuestros cuerpos fatigados y que el mundo todo goce de tu santa bendición en paz y mucho bien.

Agradecemos tu presencia santa y permanente en todo, en especial por escucharnos en nuestros pedidos y deseos.

Amado Jesús nos disponemos a descansar, pero donde aún resuenan en nuestros corazones tus palabras... " No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.

Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores "... Amén.