Mi muy amado Señor, el silencio que trae la noche, me hace extensiva la invitación del encuentro contigo Señor, como lo hacen los
amigos verdaderos con intimidad y recogimiento donde te ofrezco en ofrecimiento un corazón compungido como prenda de arrepentimiento, pero a su vez lleno de fe y agradecimiento, donde siempre está encendida la llama de tu amor.
Mi Señor, sé que tus oídos están siempre prestos cuando te invoco y te hablo, que tu Sagrado Corazón sea refugio en mis búsquedas, amparo en mis tribulaciones y esperanza en mis deseos.
Amado Señor, que tu gracia me conceda confianza, consuelo y discernimiento para poder estar en constante diálogo contigo y mantenerme siempre con tu santa bendición, en el camino que conduce a tu Reino...Amén.




































