Amado Señor, en la noche de este jueves que ya termina y donde también finaliza otro mes, te agradezco por venir a mi encuentro
como siempre lo haces y donde todo lo transformas, muchas gracias por haber recibido tu gracia y tu espíritu donde me brindaron protección, compañía, amor y fortaleza en la fe, marcados signos de tu misericordia, que me sostienen y me hacen crecer como persona y discípulo tuyo.
Gracias por la vida, por la salud, por el pan, por techo y por todas esas noches que se convirtieron en mañanas, por todos los amigos y hermanos en la fe que hoy son familia.
Con el constante y vivo deseo de ser testimonio tuyo para anunciar la Palabra, me dispongo a descansar bajo el amparo de tu sombra y con tu santa bendición...
Amén.




































