Mi amado Señor, por estos tiempos en donde mis pedidos y ruegos son muchos más que mis agradecimientos, te elevo mis oraciones y
alabanzas por todo lo que me concedes, gracias por un dia más de vida y por haber permitido terminarlo con salud, no dejando que mi corazón sea abrumado por la congoja y mortificado por la preocupación ante los temores de lo que mañana pueda ocurrir, mi amado Jesús, a nada temeré porque tu gracia siempre me acompaña.
Es inmenso mi agradecimiento, porque sé que la luz de tu espíritu da vida a mi fe, muchas gracias por sentir tu fraternal abrazo, haciéndome saber de tu cercanía.
Gracias Jesús, por ser mi escudo protector en todas las acechanzas del mal, sabiendo que en mi descanso estarás a mi lado, derramando tu santa bendición y sobre el mundo entero también...Amén.




































