Amado Señor, nuevamente la noche ha llegado con sus silencios que llaman al recogimiento y la reflexión para ofrendarte mi sincera oración de agradecimiento por haber estado junto a mi en esta jornada, dándole sentido a mi existencia.

Gracias Señor, por enseñarme que una sola cosa es necesaria, sabiendo escoger la mejor parte, a no aferrarme con las dificultades y escollos de la vida, te agradezco una vez más tu constante presencia que alegra mi corazón, gracias Señor por despabilar mi alma y despertarla a la bondad y al amor.

Mi amado Señor te ruego... ¡Quédate conmigo!. haz que tu paz se viva en mi hogar y en cada hogar del mundo y en cada uno de nosotros, que tu misericordia divina se extienda por todo el mundo, sanando y santificando los padeceres mundanos...

Amén