Amado Señor, el día termina y Tú estuviste presente en todo momento acompañadome, por eso elevo mi agradecimiento convertida en una simple oracion. Experimenté los
momentos donde me enseñaste a amar, poniendo dentro de mi corazón, todo lo bueno y sagrado para que mi existir cotidiano sea agradable y aceptable a tus ojos.
Gracias Señor, por ser mi fuerza y mi luz que me mantiene con un espíritu tranquilo y optimista a la espera siempre de lo mejor de Ti.
Por estos momentos donde me dispongo descansar, te pido que permanezca a mi lado, te consagro mi sueño, y te ofrezco mi cansancio. Abrázame fuerte en la noche y quédate hasta el amanecer... Amén.




































