Mi amado Señor, te agradezco tanto por todo lo que recibí en este día que ya fenece, donde sentí tu real presencia amándome,

ayudándome y socorriéndome en comprender todo, ya sea con mi mente y con mi corazón, para transformar mi vida en la forma más grata a tus ojos y para tus divinos designios, en donde Tú eres lo primero y el eje de mi vida.

Amado Señor, te debo mi entrega y mi agradecimiento en la fe, donde me enseñas a ser un verdadero discípulo tuyo con entrega y compromiso que entiende, comprende, vive y practica tu Palabra para que escuchándola haga siempre tu voluntad.

Te ruego mi Señor, me permitas quedarme con mucha tranquilidad y paz, reposando sobre tu regazo y con tu santa bendición, hasta que llegue el amanecer...
Amén