Cuando la luz del sol ya es poniente y llega la noche con sus silencios, te doy gracias Señor y te ofrezco que recibas como regalo mis risas, mis tristezas y alegrías.
A lo largo del dia me has brindado, la vida, la salud, el alimento, la ropa, la fe y el aire que respiro, por ello te doy gracias y te alabo.
Mi Señor, que disipas las tinieblas mientras mi cuerpo reposa, te pido que seas mi centinela cuando mis ojos se duerman, que mi alma esté en vela para que las penas cesen y que al salir el alba con nuevas fuerzas la vida comience nuevamente, alabándote y dándote gracias por todo ello, porque eres digno de todo, porque Tú eres mi único y verdadero Dios...
Amen



































