Mi amado Señor, ahora que las voces se silenciaron y los clamores se apagaron, aquí en la intimidad de mi habitación mi alma se eleva hasta Ti para decirte que, Creo en vos, Espero en ti y te amo con todas mi fuerzas, por eso te doy gracias y te alabo Señor.
Depósito en tus manos las fatigas y las luchas, las alegrías y los desencantos de este dia que ya ha quedado atrás, si los nervios me traicionaron, si los impulsos egoístas me dominaron, si dejé entrar al rencor, al odio y la soberbia en mi corazón, te pido perdón Señor, si no he sido coherente y testimonio tuyo en la fe, dejándome llevar por la impaciencia,o si fui la espina molesta para mi hermano, te pido perdón Señor.
Te doy gracias porque Tú presencia ha sido sombra fresca para mi
corazón en este día.
Señor, ya todo es silencio y calma, te ruego que envíes a esta casa a tu santo Ángel de la paz, para que en Tú nombre descanse tranquilo...
Amén.



































