Amado Señor, te doy gracias porque la noche trae también mi agradecimiento acompañada con una piadosa oración, con el deseo de entregarte todo lo que hoy he soñado, pensado y realizado.

Amado Señor, perdóname si te he fallado, porque muchas veces mi corazón vive entorpecido por el pecado y las limitaciones del mundo, impedimentos que no me permiten ver el verdadero sendero y me hacen tropezar en reiteradas ocasiones con la misma piedra.

Oh Señor, ayúdame a que nunca olvide que mi cuerpo es templo del Espíritu Santo y debo mantenerlo limpio, pulcro y santo, ser honesto y estar dispuestos para alabarte.

Mi Señor, que al despertar utilice correctamente mi templo corporal que me has regalado, para no cerrar la puerta que me lleva a Ti.

Mi Señor, gracias por bendecir mi descanso, donde tu misericordia se derrame y tu luz disipa las tinieblas en la noche...... Amén.