Mi amado Señor, en el final de este día viernes que termina, es el momento más esperado por mí, porque los sentimientos del espíritu dan vida y luz a mi oracion de agradecimiento y el silencio de la noche se une con la oración llevándome a una inspiración plena de alabanza donde la mansedumbre y la docilidad reinan y mandan por tu obra y gracia.

En mi súplica Señor, pido tu ayuda para saber escucharte, para saber darte gracias por todos tus beneficios concedidos porque sé que tu misericordia inunda mi ser transformando mi fe y espíritu.

Amado Señor, mi divino alfarero que este templo que tu creaste, moldeaste y le diste vida, sirva para testimoniar y sea un instrumento de tu amor, de tu obra y de tu reino donde se refleje que tú estas vivo en mi corazón, siendo una casa de oración permanente.

Que todos mis comportamientos y acciones reflejen tus mandamientos, te suplico que me ayudes a saber escucharte en la oración, a guardar silencio y ser dócil a tus inspiraciones y al soplo del Espiritu Santo.

Que mi fe sea gozosa, que dé paz y alegría a mi espíritu, te agradezco Señor por perdonar mis faltas, mis tropiezos y enojos y que tu santa bendición que todo lo pueda y lo sana, me acompañe a descansar con mucha paz...

Amén.