Mi amado Señor, te doy gracias porque eres bueno y porque es eterno tu amor que perdura para siempre, Incluso en los tiempos más duros, porque siempre tengo una razón para adorarte.

Gracias por darme victoria y vida abundante en tu gracia, se que no lo merezco, pero igual me cubres con tu amor incondicional y con tu bendito perdón.

Mi amado Señor, sin importar lo que me depare el futuro, gritaré de alegría porque Tú estás conmigo, me consuelas y me bendices en presencia de mis enemigos ungiéndome con tu beneplácito, que nada se compara contigo y ningún arma puede oponerse a ti. En todo esto, soy más que vencedor por medio de ti, mi Señor.

Oh Señor, glorificado seas siempre por mí, sean pues aceptables ante Ti mis palabras y mis pensamientos, oh Señor, roca mía, mi baluarte y mi redentor , en esta noche ampárame bajo tus alas...Amén.