Mi Amado Señor, llega el momento más esperado por mí del día, donde la prioridad en la oracion llama y me pide alabarte, ofrendarte
y agradecerte por todo lo que me has concedido hoy y en esta intimidad espiritual contigo, siento en mi corazón la confianza de la paz que tu Santo Espiritu irradia y santifica.
Que tu Luz brille iluminando mi caminar para seguir a la verdad y la equidad, estando en una constante comunión contigo, que tu justicia divina me guarde y me proteja de la intolerancia de los gentiles y fariseos de turno, que por estas horas no son pocos.
Antes de entegarme al descanso quiero terminar mi agradecimiento cantándote lo que dice el Salmista..."En Ti Señor, pondré mi esperanza y te alabaré. Eres mi Salvador y mi Dios "...
Que tu dulce presencia amado Jesús, me abrace y me cobije hasta el nuevo amanecer... Amén.



































