Amado Señor, los silencios y mis rodillas son las palancas que utilizo como apóstol tuyo, para llenar los momentos de paz y comunión contigo.
Son esos silencios, donde descubro que vives infundiendo en mi corazón mucha paz y también en mi oraciónes y reflexiones de agradecimiento, donde tu Palabra me consuelan del mal mundano, porque Tú mismo lo dijiste, "...Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse..."
Tus enseñanzas y tus palabras son semillas de fe que broten en mi corazón como la verdadera esperanza, que devela toda oscuridad y miedo.
Amado Señor, te pido que mi testimonio y mi entrega que Tú solo conoces, abunden en frutos de felicidad y bien para todos.
Mi Señor, como todas las noches donde me regalas tu compañia, seguro que mi descanso será pleno y en paz, porque sé que Cielo y Tierra pasarán, mas tus Palabras no pasarán......Amén



































