Amado Señor, desde siempre reconozco tu eterno reinado como Rey de Reyes y Señor de los Señores en mi vida y este mi momento de
oración íntima, trae consigo el agradecimiento de haberme permitido vivir un año litúrgico, el cual hoy finaliza, colmado de bendiciones y gracias espirituales para dar la bienvenida al tiempo de adviento, tiempo de espera, tiempo de anuncios y alegrías, tiempos de compartir y reflexionar y vivir sobre tu gloriosa llegada, donde tu Palabra que me instruye hasta cuando respiro, me marca sobre como he aprendido de todos tus tiempos.
Amado Señor, pido que tu inspiración divina fluya, para poder cambiar todo lo malo que hay en mi, como también acrecentar con humildad los dones que me regalas, evitando el final de la higuera estéril y débil y mi sentencia sea la de..."Arránquela, que no esté ocupando la tierra inútilmente...".
Amado Señor, te agradezco tanto por cuidarme, protegerme y llenarme de tu paz y amor, porque siempre te quedas y me acompañas hasta un nuevo adviento de mi vida....Amén.



































