Mi Amado Señor, llega nuevamente la noche y en sus penumbras te busco como lo hicieron en el Evangelio de hoy postrándose a tus pies todos los tullidos, lisiados, ciegos, sordomudos y mucho otros enfermos.

Entre los muchos otros, estoy yo tratando de sanar mi ceguera espiritual, mi tartamudez en proclamar tu Palabra, mi sordera en no escuchar al hermano necesitado, y mi discapacidad en ser solidario.

Amado Señor, te busco porque necesito tambien ser curado con tu Palabra, calma mi apetito por las cosas mundanas y saciame con el alimento de tu Santo Espíritu.

En mi oración de esta noche te doy gracias, porque siento tu compañía que me fortalece y me bendice, permitiéndome vivir en un tiempo de Adviento diferente que está marcado por la fe, que acompaña a la perseverancia y coherencia de vida en estas horas de espera.

Te pido Señor, que continúes alimentándome con los peces y los panes de la justicia, la verdad y la sincera conversión, para reflejar en mis hermanos tu rostro, pudiendo caminar siempre a tu lado y ofrecer mi vida por quien lo necesite.

En la paz y el silencio que ya reinan, mi Señor no dejes de acompañarme en mi descanso nocturno...

Amén.