Mi amado Señor, tanto agradezco tu constante ayuda, que en ocasiones pienso en como puedo devolver todo ese amor, en donde tus

enseñanzas sobre la justicia, la tolerancia, el respeto y la verdad son las rocas firmes, que me concedes para mis cimientos espirituales.

Te agradezco Señor, por enseñarme a descubrir, todos los días en tu Palabra, la divina voluntad de nuestro buen Padre Dios y es esa, tu Palabra la que me socorre y me ayuda para que las indiferencias y realidades del mundo cualquiera que sean, no me apabullen acojonándome como un cristiano tibio y con miedo.

Te pido Señor, que la Luz de tu Espiritu me guie llevándome a los lugares donde pueda ser instrumento tuyo y reflejo de tu misericordia .

En estos momentos donde el descanso llama, concédeme la fidelidad de seguir tus pasos y enseñanzas para poder ir viviendo la felicidad celestial que me tienes prometida......Amén