Mi amado Señor, la noche del segundo Domingo de Adviento ya llegó y es el momento de darte gracias con mi oración, por todo lo que me haces vivir en la Fe.

Concédeme Señor, la gracia de poder escuchar siempre el llamado de Juan, el Bautista y permíteme ser parte de tu plan divino de salvación como lo tienes dispuesto desde siempre, en donde no existan obstáculos de ningún tipo que nublen mis ojos y oscurezca mi mente.

Gracias Señor, por ser luz, paz y serenidad para seguirte esperándote con mucha esperanza en esta Navidad, junto a mis seres queridos.

Amado Señor, con tu complacencia y tu bendición, pido que todos tengamos un descanso reparador en tu nombre... Amén