Mi amado Señor, en el silencio de la noche te pido y te agradezco, haberme permitido vivir otro día, para contemplar los majestuosos
portentos de la naturaleza que has creado que brindas a todos y me regalas y poder proclamarlos en el cada nuevo amanecer.
Te imploro Señor, que con tu gracia omnipotente y misericordiosa me hagas recuperar mis fuerzas, para levantarme mañana con un entusiasmo pleno para poder emprender, como lo hizo María, el camino de servir siempre, acompañado de tu espíritu teniendo siempre la suficiente capacidad de servicio, de entrega y de amor aún cuando la vida quiera vencerme con sus cansancios mundanos.
Mi Señor, te imploro que tu dulce compañia, me acompañe y me proteja en la esperanza de recibirte de la manera mas santa en esta Navidad... Amén.



































