Mi Amado Señor, como no ser agradecido si en cada noche que llega, me permites poder estar contigo en la intimidad de la oración, con recogimiento y en silencio...silencio que todo lo transforma en oración de agradecimiento, porque en esa íntima comunión, Tú me regalas la tranquilidad y paz para poder descubrirte día a día en cada cosa, que a diferencia de Simeón que esperó toda su vida para poder verte, yo puedo tenerte a mi lado y poder conversar con vos, como Dios y como hermano, pedirte cosas, contarte mis problemas y recibir tu Gracia santificante y tu bendición purificadora.
Mi Señor sé que Tú pones casi todo y yo pongo casi nada, pero teniendo fe y amor mi casi nada va transformando mi vida.
Amado Señor gracias por manifestarte a toda la humanidad, desde Belén acompañado por José y María, tu sagrada familia, hasta la redención de la Cruz.
Te elevo mi fraterno agradecimiento Señor, por estar y por manifestar tu misericordia dentro de mi familia y en cada familia del mundo entero...Amén



































