Mi amado Señor, en esta noche donde finaliza una semana más, llega el momento de la oración y del agradecimiento por todo cuanto me brindaste y me permitiste vivir habiéndolo recibido de tus manos redentoras que santifican y sanan, porque el Espíritu de Dios está sobre Ti, porque El te ha ungido.
Te pido Señor, que me aceptes a mí también como ungido tuyo y del Padre, para poder evangelizar a todos y proclamar a los
cautivos la libertad de tu poder, para poder enseñarles a los ciegos en el amor que tu realmente vives y eres Dios.
Mi amado Señor, continúa siendo mi fortaleza y mi amparo.
Que tu palabra y tu misericordia sean signos prodigiosos para mi verdadera y constante conversión.
En esta noche Señor, pido que mi hogar sea tu morada junto a mi y mis seres amados... Amén.



































