Mi amado Señor, es inmenso mi agradecimiento que debo ofrecerte por estar a mi lado en este día que ya finaliza, que por la

omnipotente benevolencia del Padre Dios me dispongo a ofrecerte mi oración de gracia y reconocimiento total, porque sin Ti nada soy, pero contigo a mi lado las cosas se plantean diferentes, relajadas, ordenadas y entrañablemente buenas y positivas.

Tanto te agradezco, que ilumines mi mente en el trajinar de las cosas cotidianas, que en ocasiones hasta olvido que desde siempre las tenías preparadas y son desafíos ordenados desde el amor, la paciencia, la templanza y el agradecimiento.

Mi amado Señor, siento y recibo tu Espiritu cada vez que me regalas tus palabras, tus momentos y tus dones, muchas gracias por ayudarme a ser paciente ante las dificultades, a no dejarme llevar por los sentimientos negativos, a ser consciente de la presencia del Reino de Dios y que mi fe sea creciente y constante.

Amado Señor, te ofrezco mi descanso y todos mis momentos de esta noche junto a mis seres amados...
Amén