Mi amado Señor, te agradezco por otra semana que me permites iniciar y donde nunca pierdo la esperanza de creer y crecer en tu infinito amor.
En tu Palabra de hoy, me explicas que el hombre se desvela por las cosas de este mundo, pero solo Tú Señor me revelas quien eres, me dices que nadie es profeta en su tierra y que será hasta ridiculizado por proclamar tu Reino.
El mundo secularizado con sus pequeñeces, sigue enojado con tu mensaje, pero solo tus palabras Señor tienen poder de vida eterna.
Te agradezco Señor, que perdones mis faltas y me resguardes, así la turba que me tienta con sus limitaciones, no me desbarranque al abismo de la incoherencia espiritual.
Señor, con tu santa bendición y el amparo de la Santa Madre, la Virgen, me dispongo a descansar junto a mis seres queridos... Amén.



































