Mi amado Señor, calma mi corazón y mi pulso, aquieta mis pasos y tranquiliza mi

mente, predispóneme para ofrecerte mi humilde oración de agradecimiento por tu constante presencia en espíritu y dones.
Mi amado Señor, embota mi corazón con esa paz interior que tanto persigue el hombre por estos tiempos, para poder escuchar tu Palabra sin que nada me perturbe.
Mi Señor, que tu Divina Misericordia ilumine y bendiga mi descanso, para reponer energías para un nuevo amanecer. Amé