Mi amado Señor, en cada noche que llega siento tu presencia que me acompaña y me proteje como a lo largo del día y también en el momento de oración.

En cada momento me enseñas y me hablas de la libertad y del amor al prójimo como lo hiciste en Genesaret

Gracias Señor, por enseñarme que cuando falta Dios, el ser humano no solo se empobrece él mismo, sino que no tiene capacidad para dar todo lo que Dios Padre nos entrega, entre otras cosas, la vida, el amor y la justicia.

Que la indiferencia mi Señor, no sea obstáculo ante la necesidad del hermano y ayúdame a no ser indiferente ante las necesidades de los que me rodean.

Renueva Señor mi corazón en cada noche y que mi descanso continúe transformando, con tu bendición mi fe en la esperanza de ser testigo de tu amor...

Amén.