A comienzo en los años 70, el Barrio Parque comenzaba a crecer.

Poco tiempo antes, había llegado el tendido eléctrico y eran pocas las casas por cuadras existentes.

El transito a caballo y en sulqui, eran moneda corriente por el lugar.

 

El vecino de la esquina, con una flota de estos carruajes que usaba a diario, hospedó por un tiempo, al Gaucho Negro.

Así lo llamábamos en el barrio, dado a que se presentaba vestido con dicho uniforme todo de negro y facón cruzado en la cintura.

Por su conocimiento de caballos, diariamente desarrollaba tareas inherentes a cuidados y crianza.

De mirada seria, movimientos lentos, escaso saludo, andar firme, y acompañado por un perro, se manejaba a diario montado en su noble compañero.

Generaba cierto miedo verlo pasar... Al notar su presencia, tomábamos distancia y mas de una vez, lo hacíamos escondidos detrás de los pantalones de nuestros padres.

Decían que solía frecuentar por la madrugada a los vecinos... y un día ocurrió.

4 de la mañana... noche cerrada... barrio desierto... un par de golpes sonaron a la puerta.

Al correr la cortina de los postigos, una lamparita de 25 del alero de la casa, iluminaba su rostro... lo que todos decían, se había cumplido... era El Gaucho Negro.

"Si señor... que necesita?"

"Buenas noches don..." dijo... ¿tiene un vaso de vino...? -la primera vez que se lo escuchaba hablar-

Un instante después, que parecieron horas, el dueño de casa dijo "Si claro, enseguida"

Tras lograr su cometido, el Gaucho Negro, cambió su dura expresión habitual con un gracias y se retiró.

Pucha... al final no era tan malo como parecía el Gaucho Negro... tomaba vino como todos los demás... razonamiento que provocó que a partir de allí, nuestra mirada cambiara para mejor.

Dicen, que una vez cayó de su caballo en la madrugada en alrededores de Quintana y Ocampo, quedando tendido en el suelo y dificultando el paso de los demás, no pudiendo ser socorrido dado a que tanto su caballo como su perro, no dejaban que nadie se acercase. Policía, debió ir a la casa donde moraba a citar al dueño, para que corra los animales para poder asistirlo, dado a que a esta persona si obedecían.

Con el tiempo su figura desapareció... años después, nos enteramos que había fallecido tras sufrir amputaciones en sus miembros inferiores.