Mi amado Señor, te doy gracias por el día, por la vida, por el pan sobre la mesa, por toda la creación que me regalas en cada amanecer.

Gracias por tu amor, por tu compañia, por tu presencia, por tu auxilio y por tu bendición.

Si juzgo que tengo pocos bienes para agradecer a Dios Padre agradezco sobremanera los muchos males que no tengo en la vida. 

No me quejo si sufro por las pruebas que debo pasar, porque si la piedra valiosa que se pule es la que vale, deseo dejarme tallar por ti Señor con un sincero agradecimiento, porque tu Señor me has tomado en tus manos como un diamante y no como un guijarro vulgar.

Mi Señor, con el ferviente deseo de tener un descanso reparador y con serenidad, te pido que tus Santos Angeles visiten mi habitación y que tu santa bendición llegue a todos...Amén.