Mi amado Señor, nuevamente agradezco el haberme concedido hoy el don de la vida, porque en tu estancia terrenal prometiste acompañarme y estar a mi lado todos los días de mi vida, derramando tu misericordia y amor.

Mi amado Señor, permíteme que en cada instante de mi existir no te falle en mi conversión, en mi testimonio, en mi solidaridad, en mi amor por los demás, en ser verdadero, auténtico, en no ser tibio y no acojonarme fácilmente cuando tenga que dar testimonio de ti, concédeme la gracia que tu santo Espíritu siga soplando como lo hiciste con los Apóstoles y déjame ser un apóstol más, porque realmente eres el Camino la Verdad y la Vida.

Mi Señor después de esta oración de agradecimiento y ahora en el momento del descanso y del reposo, que tu Sagrado Corazón sea mi refugio en esta noche...Amén.