Mi amado Señor, al final de este día te doy gracias y te alabo porque es eterna tu Sabiduría y porque conoces lo profundo de mi corazón donde sabes muy bien que no todo lo que me rodea, me conviene.

Gracias por evitarme las dificultades en aquellos momentos incómodos de mi vida por las crisis personales en la fe, porque solo en la aflicción puedo darme cuenta de tu gran amor que me tienes.

Mi amado Señor, todo lo que soy te lo debo a Ti, porque aún en los momentos difíciles tu estás conmigo, gracias porque tu fidelidad es grande a pesar de mis negaciones y momentos oscuros, donde te he negado y me he apartado de tu amor, pero gracias a la grandeza de tu misericordia he retomado la senda de la justicia y el bien

Canta el salmista:...En paz me acostaré y así también dormiré, Porque sólo Tú, Señor, me haces vivir seguro...

Mi amado Señor, ayúdame a aferrarme de tu gracia, de tu sabiduría y tu fuerza, así confiado en tu poder salvador, me vas a permitir dormir con mucha tranquilidad...

Amén.