Mi amado Señor, te agradezco por tu constante presencia en mi vida, donde todo lo transformas y conviertes en luz las tinieblas que

me propone el mundo, gracias por la vida, por moldearme en el amor, por ser arcilla de tu arcilla, gracias por el día que termina, por la oración que me permites ofrecerte, gracias por dejarme ser hermano, discipulo y servidor tuyo, por caminar a tu lado, gracias por ser mi Dios y mi esperanza.

Mi amado Señor, eterno y todopoderoso que con la magnificencia de tu amor sobrepasas los méritos y los deseos de los que te suplicamos, derrama sobre todos nosotros tu misericordia, para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aún, aquello que no nos atrevemos pedirte, derrame tu bendición y tu paz sobre todos...Amén