Mi amado Señor, en este día que marca otra fin de semana te doy gracias por ser mi Dios y el eje de mi vida, deseando todos los días que pueda tener Tú paz, pero permíteme dejar de agitarme por lo que podría ser, o lo que pude haber sido, y no concentrarme en lo que realmente soy.

Mi amado Señor, que mi verdadera y sólida devoción consista en una voluntad constante, resuelta, pronta y activa de ejecutar lo que se conoce de ser del agrado de Dios Padre.

Amado Señor, no hagas de mi sueño algo perdido porque nunca sabré lo que vale hasta que lo vea dando frutos en la realidad.

Amado Señor, concédeme con tu infinito amor un reparador descanso para que mañana pueda continuar dando gracias y gloria para la grandeza de tu Reino...Amén.