Mi amado Señor, no existe tiempo terreno para darte gracias por el milagro que me concedes en cada día... el de la vida porque donde Tú reinas y estás allí está la paz, el amor y la misericordia, tu Santo Espíritu desvanece todo pensamiento negativo, borra toda duda, brinda gozo, irradia luz, concede paz, infunde amor, cubre temores y afianza en el perdón.


Gracias Señor, por venir en mi ayuda cuando en mi vida toda parece oscuro y sin horizontes, siempre allí estas Tú esperando y tendiéndome tu mano para acompañarme en el camino del mundo que no es fácil, porque los obstáculos a la fe entibian mi corazón y distraen mi mente robando mi paz.


Amado Señor, aquieta mis pasos y en Ti mi corazón encontrará serenidad y dicha, concédeme la gracia de la mansedumbre, la humildad, el despojo y la entrega, aléjame de las vanidades y vicios para que mi conversión sea permanente y constante.
Mi amado Señor te ruego por la paz en este mundo que Tú junto a Dios Padre crearon y que nosotros los hombres por actos de mezquindad y soberbia ignoramos tus mandatos.


Cubre Señor al mundo todo, con tu santa y omnipotente bendición para terminar con la guerra y el dolor...
AMÉN.