Mi amado Señor, te doy gracias por el día que me regalaste.
Te imploro que me concedas lo que Tú sabes lo que me conviene y necesito y no sé como hacerlo o como pedirtelo.
Ruego tener mi corazón alerta, mi oído atento, mis manos y mi mente activas para que siempre esté dispuesto a cumplir tu Santa Voluntad.
Gracias Señor, por estar conmigo y recibir tu abrazo fraterno cuando más lo necesito, por ayudarme a crecer y vivir en la fe, gracias por permitirme ver lo que antes, me era imposible discernir, gracias porque me enseñas a amar, por ser mi auténtico amigo que me da fuerza en mis dificultades.
Mi amado Señor, gracias por la vida, por la salud, por los alimentos por mi techo, por mi trabajo y por ser mi barco seguro para navegar.
Mi amado Señor, en el gozo y la alegría por tu gloriosa Resurrección, te pido que derrames sobre todos los que amo y sobre el mundo entero tu paz, tu amor y tu misericordia...Amén.



































