Mi amado Señor, te doy gracias por un día más de existencia, donde experimenté que me sigues ayudando a ser verdadero cristiano, gracias porque me escuchas en los momentos más inesperados y críticos y en compartir mis horas contigo.

Gracias Señor, por ayudarme a descubrir mi riqueza interna y no claudicar, gracias porque siempre me concedes lo mejor de Ti, hasta cuando me exiges que sea un grande, te agradezco porque cuando te necesito, allí estás y nunca te siento distante.

Mi Señor, gracias por dejarme descubrir tu verdad, porque sabes realmente que te quiero y que siempre te espero, sé que me quieres como soy.

Sé también que cuando el agobio y las penas quieran vaciar mi corazón, Tú me esperas y me dices. Llámame...!!!

Te prometo ser lo que nunca pensaste, porque mi felicidad es tuya en cada día de vida que me regalas.

Mi amado Señor, sólo me conformo con tu fiel amistad, porque así lo tienes dispuesto desde siempre.

Quiero vivir Señor y hacer de la verdad el camino para mis pasos, quiero vivir Señor y que el amor sea norma de mi conducta, quiero vivir Señor y hacer de la libertad un espacio para buscarte, quiero vivir Señor y hacer del servicio una constante en mi vida para servirte sólo a Ti. Amén.