Mi amado Señor, rey del cielo y de la tierra te doy infinitas gracias en mi oración de esta noche por todo lo vivido en este día, te agradezco porque me has permitido descubrir tu amor a lo largo de la jornada en las cosas pequeñas, porque mi primer pensamiento al despertar fué en Ti.

Mi amado Señor, te alabo y te bendigo porque siempre sales a mi encuentro cuando te necesito, por ello doy gloria a Ti, porque me cuidas con tu amor incondicional que lo derramas abundantemente en mi corazón para que viva en paz, por eso mi alma te bendice y te alaba todos los días de mi vida.

Mi amado Señor, perdóname si he dejado de confiar en tu misericordia, te pido e imploro que en esta noche vengas a mí, para sentir tu presencia, que me alegra y me hace vivir tranquilo por todo lo bueno que haces en mi vida, porque soy tu hermano, tu discípulo y tu hijo, porque me instruyes como lo hace un padre y buscas las maneras de alcanzar la felicidad.

Gracias porque siempre resplandeces por encima de la oscuridad. Sé que nada me vencerá estando contigo, Tú eres lo mejor que tengo por eso ahora, abro las puertas de mi ser para que me inundes con tu presencia y con tu espiritu, dejando salir cualquier sentimiento de tristeza o de miedo y en su lugar poder llenarlo por completo con tu amor que me fortalece.

Mi amado Señor, concédeles la dicha de estar a tu lado a todas las personas que hoy llegaron a tu casa, acuérdate de todos nosotros que aún peregrinamos en tu fe acá en la tierra, derrama tu bendición y con el amparo y protección de nuestra Madre, la Virgen de Fátima tengamos un buen descanso... Amén.