Mi amado Señor, te agradezco por el día de hoy que me has permitido vivir con salud,
alegría y rodeado las cosas más simples y grandiosas de la vida, donde tu Gracia me inspira a continuar por siempre a seguir siendo tu discípulo.
Te pido que el pequeño sarmiento de mi vida esté unido siempre a tu sublime vid para poder dar frutos verdaderos y genuinos, donde mis raíces se arraigen a tu eterna y fértil tierra.
Mi amado Señor, que la sabia vivificante de Tú Divina Misericordia, transforme de manera permanente mi corazón y lo convierta en una fuente de vida, abierta para todos los hermanos.
Te agradezco sentir el fuego eterno de tu amor, que cura mis debilidades físicas y espirituales, envía Tú Espiritu Señor para darme nueva vida y renueva por siempre las cosas que me resultan difícil hacerlo.
Mi amado Señor, que tu Luz conceda la fortaleza, el consuelo y la paz a todas las personas que han perdido un ser querido, que tu amorosa mano repose sobre todos los enfermos que necesitan de tu sanación y esperan de Ti.
Que tu santa bendición nos proteja y ampare a todos. Amén.



































