Mi amado Señor, en esta noche deseo estar en tu presencia, invito a cada hermano a que se una en este silencio... cierro mis ojos, deseo relajarme y sentir que me embarga el deseo claro y sincero de orar, de agradecer, de pedir, déjame hacerlo Señor, a mi agitado corazón quiero darle sosiego, apacíguame, seréname en mis inquietudes imperfectas y mundanas y me entrego por completo a Ti.

Mi amado Señor, líbrame de todas preocupaciones, que el egoísmo y la vanidad no me arrebaten este sublime momento, que no me guarde nada, quiero olvidarme del exterior y mirarte sólo con mi corazón, con la misma mirada que me has regalado Señor en este día y cada vez que estoy contigo, porque sólo en el silencio, Tú me esperas desde toda la eternidad, con confianza, paz, amor y perdón, para conversar contigo como lo haría con mi mejor amigo.

Sé que Tú Señor llegarás, te sentiré como una brisa, un calor y quizás también me broten lágrimas de gozo, de arrepentimiento o complacencia y quizás hasta un pequeño temblor, no debo olvidar que eres un Dios celoso, que todo lo toma, al que todo lo da.

En esta noche, permíteme ofrecerte mi humilde morada y abro mi corazón, quiero contarte de mis dolores físicos y espirituales, de mis incertidumbres y limitaciones, de mis carencias de amor y de la gran necesidad que tengo de ese amor...te reclamo tu misericordia, te pido que me hagas crecer en mi fe, que derrames tu Gracia, porque Tú me concedes todo lo que es bueno para mi salvación.

Acepto y reconozco tu verdadera condición de Dios sin querer encapricharme y te pido a cada momento que acrecientes mi fe, no tengo expectativas a cambio, ni pretendo gobernarte.

Deseo ser humilde y me entrego de manera sincera, para que Tú puedas obrar en mí, porque se que eres un Dios que no se repite, no te dejas enclaustrar, porque Tú me sorprendes cada día en tu actuar, me regalas la vida con un nuevo amanecer.
Mi Señor, que nunca me desespere y confíe en Ti, pienso en Ti y te deseo de verdad, porque siempre estás y estarás a mi lado...lo estoy sintiendo en estos momentos...realmente lo estás y cuando Tú quieras te muestras en los distintos sucesos de mi vida cotidiana, así es porqué llevo con agrado y entrega mi cruz.

Mi amado Señor, continúo en mi oración personal contigo e imploro por cada uno y todos, por nuestras intenciones, por nuestros planes y proyectos de vida, por nuestros seres queridos, por los hermanos enfermos, discapacitados, postrados o impedidos, por los que buscan trabajo, por los que lo tienen, por nuestros queridos ancianos, por los hermanos de la calle, por los caminantes, por la paz en el mundo, por la Iglesia y por las vocaciones sacerdotales.

Después de este sublime momento te pido hermano, que abramos nuestros ojos y recemos, no perdamos tiempo en llorar, porque Dios está en todos lados, pero de manera muy especial, esta dentro de nuestros corazones, esperándonos, desde toda la eternidad para que lo volvamos a buscar...Amén