Mi amado Señor, hoy me recuerdas que has subido a los cielos, pero yo pensé que te habías ido muy lejos.

El cielo es allí donde Tú vives, es allí donde te encuentras y te dejas encontrar.
Tu cielo es, ante todo, el corazón de todos tus hijos e hijas...nosotros, que vivimos en tu amor.
Mi amado Señor, cámbiame la mirada y el corazón, para que sepa reconocer los signos que me deja Tú presencia viva y constante entre todos nosotros.
Cámbiame Señor la mirada y el corazón para que pueda entender que mi tarea no es la de quedarme mirando al cielo, sino la de vivir toda mi vida como testigo de tu amor y tu presencia en medio de todos nosotros .
" Toda mi vida como testigo de tu amor " y tu presencia en medio de nosotros, como lo hace María, tu Santa Madre.
Tu Reimo es de justicia y es de paz, ayúdame a sembrarlas.
Tú eres amor, Tú eres el amor, rebózame de Tí y ayúdame a reflejarte. Amén.