Mi amado Señor, te agradezco y te pido que no me canse del dolor del cada rato, del pulimiento diario de la vida, de mi deber de

cada día, del viento que me atrasa, de que los otros que me incomodan haciéndome sentir solo, deseo que no se recrudezcan las cruces, de que la fe me exija y que me sienta impotente ante el dar.
Te pido Señor, que no me canse aunque la vida siempre me esté pidiendo algo, aunque los otros siempre estén tocando a mi puerta, aunque nadie me reconozca, me distinga, ni me agradezca.
Tú me pides Señor, en no cansarme de escuchar lamentaciones, inconformidades y rebeldías, que no me canse de ser hombro, escalón, pañuelo y oído.
Me dices...No te canses, aunque se te acalambren los pies, aunque se te arruguen las manos, aunque llegues a creer que "duele la vida"...
Escucho tu voz Señor que me dice:...No te canses de llenar vacíos, de sembrar rosas, de conducir a otros. No te canses de ser servicio, de que te pasen por alto, de que alguna espinita te moleste...No te canses de lo duro del camino, de lo alto de la montaña, de lo débil de tu luz, No te canses de prestar lo que tienes...tus pies, tus manos, tus ojos, tus palabras y tu corazón.
No te canses de ser grande en pequeñeces, de construir puentes, de gotear amor, de sembrar en el barro y sufrir las cosas de otros, de ser rocío en las almas, de dar amor...No te canses de hacer el bien..
Mi amado Señor por todo esto te alabo y te doy gracias. Amén