Mi amado Señor, gracias por todo lo que me concediste hoy, pero mas gracias te doy por todo de lo que carezco, porque es por mis carencias que te encontré y Tú superas lo que yo puedo esperar o desear.
Señor, te pido que no me traicione mi cuerpo, para que no se rinda ante el dolor, que mi alma siempre domine para jamás apartarme de vos.
Que tus ojos María, santa Madre, observen mi corazón, que estén siempre fijos en él reviviendo tu dolor, que en tu mirar encuentre la confianza y la sumición.
Mi amado Señor, Madre Santa del cielo, ayuden a este pecador y protejanme de los males, sean consuelo, en el dolor, auxilio y cobijo con inmensa misericordia y perdón.
Madre Santa, no me dejes perder las delicias del inmenso amor de tu hijo, que prometió que será eterno como su Reino.
Con la paz y serenidad que me dispensa el buen Padre Dios, me dispongo a descansar con su santa bendición Amén.



































