Mi amado Señor, Tú que eres simple como el agua en tu cariño e indispensable como el aire mismo en tu abrazo, que eres profundo
como el océano en tu perdón, intenso como el sol, es tu amor, infinitas como las estrellas son las oportunidades que me das, lento como el caracol, eres en tu ira, tu caricia es suave como pétalo de rosa, portentoso como el tornado, es tu poder e interminable como los granos de arena del mar son tus bendiciones, por todo ello, te doy gracias y te alabo.
Mi amado Señor, ayúdame a disfrutar de lo que, dejando de lado mi orgullo y mi ira, me concedas en esta nueva semana que comienzo, acompáñame en todo aquello que necesito, para afrontar mis problemas y desafíos estando siempre a tu lado y tenerte presente en cada acción de mi vida, porque si te tengo a Ti, seguro que todo lo podré...Amén



































