Mi amado Señor, Tú conoces que quiero, pero Tú sólo sabes que necesito por eso espero tranquilo, en tu amorosa y divina Providencia y me ajusto a la paciencia humana sin desesperarme y esperanzado, porque sé que Tú me amas y me darás siempre lo que es mejor.
Te entrego mi corazón y todas mis alabanzas, aunque mi cuerpo decaiga.
Mi espíritu corre hacia vos, porque así es la ley del amor...sin fronteras y sin trabas, para darse a quien ama sin medida y con pasión.
Mi amado Señor, Tú que eres mi Dios a ti pertenece mi Alma, Señor todo tuyo soy, recibe esta, mi oración de la noche y hazme santo...Amén.




































