Mi amado Señor, te doy gracias una noche más por tu ayuda y amor.
Tú que eres mi deleite y la sombra de tus alas mi reparo, tú que eres el torrente y el manantial en que me lavo y purifica, por ello te agradezco Señor.
Eres el Pastor Divino, que me apacienta y me sana. Tú curas mis heridas y en el corral de tus elegidos me guardas.
Mi amado Señor, eres el vino que embriaga, trayendo alegría a mi alma, a ti mi Señor y Dios, te doy gracias y honor por las acciones, bendiciones y los beneficios que exaltan, engrandeciendo mi vida.
A ti mi Señor, sea toda la gloria, alabanza y adoración de todos tus hijos que te esperamos y te amamos... Amén.



































